martes, 10 de mayo de 2011

El desafío de mantenerlos vivos

POSADAS Y PUERTO IGUAZÚ. La fauna misionera tiene 14 especies animales  declaradas monumentos naturales provinciales, que por ley, están protegidos, debido al peligro de extinción. En el día del animal, que se celebró ayer, El Territorio, elaboró un informe sobre los animales salvajes que por distintas razones ya no se ven o van camino a desaparecer si no se los cuida.





De las 14, hay dos que desde hace más de dos décadas que no se ven en la selva misionera: El pato serrucho, que fue visto por última vez en el arroyo Urugua-í en 1990 y el lobo gargantilla, que se observó por última en 1985, también en la cuenca del arroyo donde se construyó la represa.
“La declaración tiene una razón porque esas especies están disminuyendo en número. Hay otras que también nos preocupan y que todavía no entraron en esa categoría pero están disminuyendo”, afirmó Miguel Rinas Director general del Parque Ecológico El Puma.
Por su parte, las instituciones y organizaciones ecologistas renuevan sus listas rojas de animales en la selva paranaense, algunos ya los consideran extintos y otros están clasificados en estado de vulnerabilidad debido al retroceso de su hábitat y la caza principalmente. 
“Por suerte y siendo un poco positivo, todavía está toda la gama de especies que originalmente estuvieron en Misiones”, destacó Rinas.
El especialista destacó que “Misiones es la única provincia que tiene mayor cantidad de especies, cantidad de biodiversidad, tenemos más de 1000 especies de vertebrados, de los cuales hay 120 especies de mamíferos, 560 especies de aves, lo cual representa más del 50 por ciento de la biofauna argentina, hay 150 especies de reptiles y anfibios y unas 200 especies de peces”
Pero para los ecologista, el Parque Nacional Iguazú ya es considerado “chico” para albergar a los animales de gran porte, a pesar de sus 67 mil hectáreas de área protegida y existe una lista de animales que “se debe prestar atención”.
Guillermo Gil, de la delegación técnico NEA de Parques Nacionales aseguró que, “en el caso de rapaces o mamíferos grandes como tapir, yaguareté y chancho de monte, que realizan grandes movimientos, ya el parque queda chico y no es suficiente para asegurar su protección a largo plazo”.
Está relacionado el tamaño de los animales con las densidades, es por ello que para conservarlos, es importante conocer que la preservación y control del hábitat, reservas naturales protegidas, son el eje principal para evitar también la caza furtiva y la cantidad de accidentes en las rutas lindantes a las áreas protegidas. Los casos más conocidos de animales en peligro de desaparecer so el yaguareté, el dorado, chancho de monte, paca, yacutinga, y macuco, éstos últimos utilizados para consumir.
“Si se desmontara todo a su alrededor menos el parque, muchas especies pequeñas y medianas tal vez sobrevivan pero los que necesitan grandes territorios, seguramente van a desaparecer”, afirmó.

Los animales en peligro en Iguazú
Dentro de los peces, la morena pintada, bagre, moncholo, surubí atigrado, están en la lista de amenazados dentro del Parque y en la provincia. El dorado está en la lista de especies de valor especial por su rol ecológico con escasa presencia y es particularmente valorada por la sociedad.
Por parte de los reptiles, el yacaré ñato y la boa arco iris tienen escasa presencia y hacen que se les  preste atención. En tanto que en el caso de las aves la situación es muy preocupante ya que la mayoría de las especies ya está caratulada  como en amenaza de extinción, y casi no avistan el macuco, el águila monera y el águila copetona. La yacutinga (pava de monte) corre un peligro especial ante la caza furtiva por su requerimiento para el consumo.
Existen algunos animales que ya se los consideran extintos debido a que su avistaje no se da desde hace varios años, como el ciervo de los pantanos, el venado de las pampas, el guacamayo colorado (nutria gigante), guacamayo verde.
En el caso del lobo gargantilla, los últimos avistajes en el país habían sido en el Parque Nacional Iguazú y el parque Urugua-í, pero no se lo  ve desde 1985, y ya lo consideran desaparecido. Un informe acerca de este animal, no establece las razones claras de su declinación en el país ya que no habría sido cazado como en otros países y en estas áreas le habrían dado protección.

Salvar al yaguareté
Entre los mamíferos, el yaguareté es el caso más emblemático, y para resguardarlo se realizan fuertes campañas, incluso en esta semana se reunieron técnicos del Ministerio de Ecología, Parques Nacionales e investigadores para coordinar estrategias en las áreas protegidas con jurisdicción de la Provincia y la Nación para la preservación del hábitat natural entre parques y corredores ante la importancia de la conectividad física entre ellos.
“El yaguareté, es el que mayor peligro corre en el corto plazo. A pesar de ser una especie protegida, declarada monumento natural, necesita mucho espacio para vivir, porque es un animal predador por excelencia y se necesitan unas 5000 hectáreas para que existan dos individuos”, reflexionó Rinas.
Sobre las causas de la desaparición del animal Rinas explicó: “Hay varios factores, la disminución de la superficie, la caza furtiva, que lo mata y mata el alimento natural de esa especie, caso venado, pecaríes y los conflictos que hay con la actividad ganadera, porque esta actividad se involucró en el hábitat de la especie y la especie preda sobre el ganado doméstico y ahí se genera una situación de que los dueños del ganado los ataquen y los maten”.
Entre los proyectos que maneja Ecología se encuentra determinar las zonas ganaderas y establecer una ley para cubrir el gasto que generan los ataques de los yaguaretés.
Nicolás Quintana, Jefe del departamento de Fauna de Ecología explicó:
“La situación que se está repitiendo es la de los productores que salen a cazar el animal porque atacó al ganado y genera pérdidas. Matar un yaguareté es una infracción que hasta prevé la prisión, está terminantemente prohibido la caza, la tenencia, la comercialización, todo lo referente al manejo de la especie está legislado”.
“Estamos abordando el problema con los propietarios de tierras que lindan con monte y se ven afectados por la presencia del yaguareté se les orienta para el correcto manejo de su ganado para disminuir sus ataques”, agregó el funcionario. 
Sobre las zonas de mayor conflicto Quintana explicó: “Estamos teniendo problemas con campos ganaderos desde Montecarlo para el Norte, en ruta 15, ruta 18. Se está trabajando sobre un proyecto de reglamentación tendiente a que la provincia indemnice a los que perdieron un animal, se estima una población de 50 yaguaretés en la provincia”.
Sobre lo que hay que hacer para frenar la extinción de los animales Rinas afirmó: “Actualmente tenemos el corredor verde que es nuestra base y mantener el corredor verde es lo importante. De ahí hacer un buen uso de las actividades. Mantener la selva, disminuir la caza furtiva y mejorar los controles”, apuntó.








Animales atropellados
Pecaríes, venados, tapires, gatos silvestres, ocelotes, pumas y hasta tapires son víctimas de la velocidad de los vehículos en las rutas cercanas a las áreas protegidas.
Las organizaciones ecologistas manifiestan constantemente su preocupación ante el Ministerio de Ecología de la provincia y la intendencia del Parque Nacional Iguazú. Los animales no conocen de fronteras y resaltan la concientización de respetar las velocidades máximas permitidas en zonas de protección.
Casi todos los animales accidentados son llevados a rehabilitación en el centro Guira Oga, que posee un centro de rehabilitación para poder devolverlos a la selva (Leer más en página 11).


Los animales que fueron declarados monumentos naturales en misiones
• Yaguareté: La Ley provincial Nº2589 prohibió su caza. Los principales peligros a su supervivencia son la falta de espacio y de alimentos naturales.
• Tucán grande: L. P. Nº4083. Expuesto a las capturas para comercializarlo como mascota.
• Aguila harpía: L. P. Nº3320. Requiere grandes espacios y la pérdida de la selva fue su principal problema.
• Loro charao: L.P. Nº3455. Es muy buscado para comercializarlo como animal doméstico.
• Loro maracaná afeitado: L.P. Nº3455. Es muy buscado para comercializarlo como animal doméstico.
• Yetapá de collar: L. P. Nº3455. Es muy buscado para comercializarlo como animal doméstico.
• Tapir: L.P. Nº3455. Por su tamaño es fácil de cazar. Su carne se utiliza para  chacinado.
• Carayá rojo: L.P. Nº3455. La fiebre amarilla hizo estragos en las manadas de San Pedro y Piñalito.
• Aguará guazú: L.P. Nº4083. La pérdida de su hábitat en la zona sur provocó la baja de la especie.
• Zorro pitoco: L.P. Nº3455. La pérdida de su hábitat hizo caer la cantidad de ejemplares. Investigadores estadounidenses empezarán a estudiarlo en los próximos meses.
• Tordo amarillo: L.P. Nº4138. Por su color y su canto es muy requerido como mascota.
• Pato Serrucho: L.P. Nº3320. La pérdida de su hábitat hizo desaparecer la especie. Los últimos ejemplares se observaron en 1990.
• Lobo gargantilla: L.P. Nº3320. La pérdida del hábitat lo llevó a la extinción en la provincia. La última vez que se lo vio fue en 1985.

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